Qué es la Economía Política y Por Qué Sigue Siendo Vital Hoy 1.0

Qué es la Economía Política

Desde los albores del pensamiento moderno, la economía política ha sido una herramienta crucial para entender cómo interactúan el poder, la riqueza y la sociedad. Pero aún hoy, muchos se preguntan qué es la economía política exactamente. ¿Es una rama de la economía? ¿Es una forma de hacer política? ¿O es una mezcla compleja de ambas?

A diferencia de la economía pura, que suele enfocarse en modelos matemáticos y en variables de mercado, la economía política se preocupa por las estructuras de poder, las instituciones y cómo las decisiones económicas impactan a diferentes sectores sociales. Es un enfoque más humano, más político y, por qué no, más realista.

En este artículo te explicamos las 7 claves esenciales para comprender qué es la economía política, cómo ha evolucionado, qué autores la han definido y por qué sigue siendo fundamental para entender el mundo actual.

1. El origen del concepto: economía política como ciencia madre

Para comprender cabalmente qué es la economía política, es imprescindible retroceder en el tiempo hasta los siglos XVII y XVIII, una etapa histórica marcada por profundas transformaciones en la manera en que se concebía la riqueza, el poder y la organización de la vida económica. Fue una época de transición y efervescencia intelectual, en la que comenzaron a emerger las primeras reflexiones sistemáticas sobre el funcionamiento de las sociedades desde una perspectiva material y política.

En ese contexto, surge el término “economía política”, que hizo su primera aparición documentada en el año 1615, de la mano del economista y pensador francés Antoine de Montchrétien. En su obra titulada Traité de l’économie politique, Montchrétien no solo bautiza una nueva disciplina, sino que también pone sobre la mesa un debate crucial: el de cómo articular la gestión de los recursos económicos con la autoridad del Estado. (Qué es la Economía Política)

En sus orígenes, es importante destacar que la economía política no se concebía como una subdivisión de un campo más amplio llamado economía. Muy por el contrario: era la economía misma. Constituyó, durante siglos, el cuerpo principal del saber económico, entendido como un sistema de análisis orientado a dilucidar de qué modo los gobiernos podían y debían intervenir en los asuntos económicos con el fin de robustecer al Estado y garantizar la prosperidad de la nación. El vínculo entre poder político y actividad económica era inseparable. No existía, en ese entonces, una economía “pura” o “neutral”; la economía política era profundamente normativa y se enraizaba en un horizonte filosófico que pretendía explicar el mundo y, al mismo tiempo, transformarlo.

En esta línea de pensamiento, varios autores clave del pensamiento económico clásico hicieron uso del término “economía política” para desarrollar sus teorías sobre la producción, el intercambio y la distribución de bienes. William Petty, por ejemplo, considerado uno de los fundadores de la estadística moderna, sentó las bases del análisis cuantitativo aplicado a los asuntos del Estado.

James Steuart, otro pensador de peso en el siglo XVIII, profundizó en la idea de que el orden económico debía ser regulado por el poder político con el objetivo de asegurar la estabilidad nacional. Pero sin duda fue Adam Smith quien marcó un punto de inflexión en la historia de la economía política. En La riqueza de las naciones, Smith propuso una visión integral del sistema económico en la que la búsqueda del interés individual —guiada por la famosa “mano invisible”— podía contribuir al bienestar colectivo, aunque sin desvincularse totalmente del contexto político e institucional. (Qué es la Economía Política)

Conviene subrayar que, en esta etapa fundacional, el enfoque de la economía política distaba mucho de ser técnico o meramente cuantitativo. Al contrario, era esencialmente político, social y filosófico. Los economistas de aquel entonces estaban tan interesados en entender los precios y el comercio como en reflexionar sobre el papel del Estado, la moralidad de los mercados, la justicia en la distribución de la riqueza y la legitimidad de las estructuras sociales. En ese sentido, la economía política nació como una ciencia madre, un saber totalizante que no se limitaba a describir el funcionamiento del sistema económico, sino que buscaba interpretar sus implicaciones éticas, sociales y políticas.

Qué es la Economía Política
Qué es la Economía Política

2. La separación entre economía y economía política: Qué es la Economía Política

Ya en el siglo XIX, el panorama intelectual y político comenzó a cambiar de manera sustancial. Con el ascenso del pensamiento liberal, que promovía la libertad individual, el mercado autorregulado y el mínimo intervencionismo estatal, la economía empezó a desprenderse progresivamente de su raíz política. Fue entonces cuando se consolidó una nueva corriente teórica que hoy conocemos como economía neoclásica. Esta corriente representó un giro hacia la abstracción matemática, al enfocarse casi exclusivamente en los mecanismos de la oferta y la demanda, la racionalidad de los agentes económicos y el equilibrio de mercado. En este proceso, las dimensiones políticas, sociales y éticas que habían caracterizado a la economía política clásica fueron deliberadamente relegadas a un segundo plano.

La economía, en este nuevo esquema, se redefinió como una ciencia exacta, neutra y universal, desligada de los conflictos sociales o las estructuras de poder. Se trataba, en definitiva, de construir una teoría económica despojada de ideología, basada en modelos cuantificables y leyes supuestamente atemporales. Esta escisión conceptual y metodológica marcó un punto de inflexión: lo que originalmente era una sola disciplina comenzó a dividirse en dos grandes vertientes. Por un lado, la economía, entendida como una ciencia formal, técnica y especializada; por otro, la economía política, convertida en un enfoque alternativo, muchas veces marginado por el saber dominante, pero que seguía poniendo el foco en el análisis de las relaciones de poder, las instituciones y las tensiones sociales.

Pese al dominio creciente de la economía neoclásica en las universidades, los organismos internacionales y las políticas públicas, numerosos pensadores e investigadores continuaron defendiendo la vigencia y relevancia de la economía política. Desde diversas tradiciones teóricas —especialmente la marxista, la keynesiana y la estructuralista—, se cuestionó la supuesta neutralidad de la economía neoclásica y se insistió en que cualquier análisis económico que ignore el papel del poder, las clases sociales, la intervención del Estado y los conflictos de intereses está condenado a ofrecer una visión distorsionada e incompleta de la realidad. (Qué es la Economía Política)

Para estos autores, la economía política no solo ofrece una descripción más rica y compleja del sistema económico, sino que también proporciona herramientas analíticas indispensables para transformarlo. A diferencia de la economía neoclásica, que tiende a naturalizar el mercado y sus resultados, la economía política invita a problematizarlo, a interrogar sus fundamentos ideológicos, a identificar a quién beneficia y a quién perjudica. No es solo una cuestión de método o de enfoque: es una disputa profunda sobre cómo se debe entender el mundo económico y qué papel debe desempeñar el conocimiento en la construcción de una sociedad más justa.


3. Los grandes autores de la economía política

Hablar de qué es la economía política exige, necesariamente, hacer un recorrido por las figuras que marcaron con su pensamiento los rumbos teóricos y prácticos de esta disciplina. A lo largo de los siglos, distintos autores han construido una arquitectura intelectual compleja, rica en matices y profundamente influyente. Cada uno, desde su época y contexto, aportó claves fundamentales para entender la relación entre economía y poder, entre producción y justicia, entre riqueza y dominación.

El primero y quizás más emblemático es Adam Smith (1723–1790), ampliamente reconocido como el padre de la economía política moderna. Smith no solo sentó las bases de lo que hoy entendemos por economía, sino que lo hizo desde una visión que no se limitaba al cálculo o al beneficio individual. Su obra La riqueza de las naciones, publicada en 1776, es considerada una pieza fundacional, una suerte de carta magna de la economía política. (Qué es la Economía Política)

En ella, Smith defiende el libre mercado como mecanismo de asignación eficiente de recursos, pero lo hace desde un enfoque profundamente moral. Smith no veía al individuo únicamente como un agente egoísta, sino como alguien inserto en un entramado social que debía ser comprendido desde la ética y la filosofía. Su célebre metáfora de la “mano invisible” ha sido malinterpretada muchas veces: no proponía una total ausencia del Estado, sino que abogaba por reglas claras que permitieran al mercado funcionar sin corrupción ni privilegios.

Otro autor de gran relevancia es David Ricardo (1772–1823), quien tomó la posta de Smith y profundizó en aspectos más técnicos de la economía política clásica. Ricardo es especialmente recordado por sus teorías sobre la renta, el valor y el comercio internacional. Su teoría del valor-trabajo, aunque hoy discutida, representó un intento riguroso de explicar cómo se forman los precios en una economía capitalista.

Además, formuló el principio de ventaja comparativa, que sigue siendo una base fundamental para entender el comercio entre países. A pesar de su enfoque más analítico, Ricardo no se alejaba del espíritu de la economía política: entendía que detrás de cada ley económica había intereses, disputas y estructuras de poder que moldeaban el funcionamiento real del sistema económico. (Qué es la Economía Política)

En una línea completamente distinta, pero igual de influyente, aparece la figura de Karl Marx (1818–1883), cuyo pensamiento sigue marcando la discusión sobre economía y política hasta hoy. Marx no solo criticó el capitalismo desde una perspectiva radicalmente distinta a sus predecesores, sino que desarrolló una teoría del sistema económico basada en el conflicto de clases. Su obra Crítica de la economía política (1859) y, sobre todo, El capital (1867), representan una mirada histórica, dialéctica y materialista del desarrollo económico.

Marx entendía la economía no como una realidad neutral, sino como una arena de lucha entre clases sociales con intereses opuestos. Para él, el sistema capitalista no era un equilibrio armónico, sino una estructura de explotación sostenida por la apropiación del trabajo ajeno. Su aporte no solo teórico sino también metodológico —el análisis histórico y dialéctico— fue decisivo para consolidar a la economía política como una herramienta crítica de interpretación del mundo.

Avanzando hacia el siglo XX, emerge la figura de John Maynard Keynes (1883–1946), quien rompió con la ortodoxia neoclásica al demostrar que los mercados no siempre se autorregulan ni garantizan el pleno empleo. Su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero (1936) revolucionó la teoría económica al introducir el papel central de la demanda agregada y la necesidad de que el Estado intervenga activamente en momentos de crisis.

Keynes fue, en muchos sentidos, un heredero de la economía política clásica, ya que entendía que las decisiones económicas no podían desligarse del contexto político, institucional y social. Para él, la estabilidad del sistema no podía dejarse al arbitrio de las fuerzas del mercado: era necesaria la acción deliberada del Estado para evitar el desempleo, la pobreza y las crisis sistémicas.

En tiempos más recientes, diversos autores han retomado y reformulado los principios de la economía política desde una perspectiva contemporánea. Amartya Sen, economista y filósofo indio, ha destacado por su enfoque centrado en las capacidades humanas, la justicia social y el desarrollo como libertad. Su crítica al economicismo reduccionista lo coloca en la tradición de la economía política que valora la ética y la equidad. (Qué es la Economía Política)

Por su parte, Thomas Piketty, autor de El capital en el siglo XXI, ha puesto de relieve la creciente desigualdad económica en las sociedades modernas y ha reabierto el debate sobre la concentración de la riqueza y la necesidad de impuestos progresivos. Finalmente, Mariana Mazzucato ha rescatado el papel del Estado como motor de innovación y desarrollo, desafiando la narrativa que lo presenta solo como un ente regulador pasivo. Estos economistas actuales no solo combinan herramientas analíticas con sensibilidad política y ética, sino que reivindican una visión de la economía como fenómeno inseparable de las estructuras sociales y del poder.


4. Economía política vs economía neoclásica: dos visiones del mundo: Qué es la Economía Política

Uno de los debates más significativos —y persistentes— dentro de la teoría económica contemporánea gira en torno a la confrontación entre dos enfoques que, aunque analizan el mismo objeto, parten de supuestos radicalmente distintos. Por un lado, la economía neoclásica, dominante en la mayoría de facultades de economía y centros de poder económico; por el otro, la economía política, que insiste en que la economía es, ante todo, una construcción social y política.

La economía neoclásica se caracteriza por el uso extensivo de modelos matemáticos, que buscan representar el comportamiento de los agentes económicos en términos de racionalidad optimizadora. Estos modelos, muchas veces abstractos, descansan sobre supuestos como la información perfecta, la competencia perfecta y la maximización del beneficio individual. La lógica del mercado, según esta visión, tiende naturalmente al equilibrio y la eficiencia. Las crisis, si ocurren, son consideradas anomalías temporales o efectos de desequilibrios externos.

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Qué es la Economía Política

En contraposición, la economía política utiliza herramientas distintas. Su análisis es histórico, institucional y político. Parte del reconocimiento de que los agentes no son siempre racionales, que sus decisiones están condicionadas por factores sociales, culturales y psicológicos, y que la economía no funciona en el vacío. La economía política se interesa por entender quién gana y quién pierde con cada decisión económica, y se enfoca en conceptos como poder, justicia, desigualdad y dominación. Mientras la economía neoclásica aspira a la neutralidad ideológica, la economía política sostiene que no hay análisis económico que no esté impregnado de intereses. (Qué es la Economía Política)

La siguiente comparación resume la distancia entre ambos enfoques:

Economía NeoclásicaEconomía Política
Usa modelos matemáticosUsa análisis histórico, institucional y político
Asume que los agentes son racionalesReconoce limitaciones cognitivas, intereses y conflictos
Se enfoca en eficienciaSe enfoca en equidad, poder y justicia
Aspira a la neutralidad ideológicaReconoce que toda economía es política

Esta tabla no solo evidencia una diferencia metodológica, sino una verdadera divergencia filosófica. En última instancia, lo que está en juego es la forma en que entendemos el mundo económico. La economía política no se contenta con describir cómo funciona el sistema, sino que se pregunta a quién beneficia, quién lo controla y qué alternativas pueden plantearse para hacerlo más justo y sostenible.


5. Las principales escuelas de economía política

A lo largo de su evolución, la economía política no ha sido un bloque homogéneo. Muy por el contrario, se ha nutrido de diversas corrientes teóricas, cada una de las cuales ha interpretado los fenómenos económicos desde perspectivas distintas, aunque todas comparten una convicción común: la economía está inseparablemente ligada a la política.

La escuela clásica, con figuras como Adam Smith y David Ricardo, puso el énfasis en el trabajo como fuente de valor y en la importancia del mercado como mecanismo de asignación. Aunque creían en la libertad económica, también reconocían la necesidad de comprender el entorno institucional y moral que la hacía posible. (Qué es la Economía Política)

La escuela marxista, por su parte, ofreció una crítica radical al sistema capitalista, centrando su análisis en las relaciones de producción, el conflicto de clases y la acumulación de capital. Para el marxismo, la economía es inseparable de las estructuras de dominación, y solo puede entenderse desde la lucha por el poder y el control de los medios de producción.

La corriente keynesiana introdujo una revolución al plantear que el Estado debe intervenir activamente para estabilizar la economía, especialmente en momentos de crisis. En esta tradición, la economía no puede confiar ciegamente en el mercado para resolver sus desequilibrios; la política fiscal y monetaria deben jugar un papel central.

La escuela estructuralista, originada principalmente en América Latina, puso el foco en las desigualdades estructurales entre países desarrollados y en vías de desarrollo. Para los estructuralistas, los problemas económicos del sur global no se explican solo por decisiones internas, sino por una inserción desigual en el sistema económico internacional.

La escuela institucionalista ha subrayado la importancia de las normas, las reglas y las organizaciones en el funcionamiento económico. Para esta corriente, la economía no puede comprenderse sin analizar las instituciones que regulan el comportamiento de los agentes económicos, desde los marcos legales hasta las costumbres culturales. (Qué es la Economía Política)

Finalmente, la economía feminista ha cuestionado los supuestos androcéntricos de muchas teorías económicas tradicionales. Ha destacado el papel central del trabajo no remunerado, particularmente el realizado por mujeres, y ha denunciado las formas de exclusión y desigualdad de género que atraviesan tanto el mercado como el hogar. En esta visión, la economía política no puede ignorar el género como categoría analítica.

A pesar de sus diferencias, todas estas escuelas coinciden en un punto esencial: la economía no es un fenómeno puramente técnico ni neutral. Es, en esencia, una cuestión política. Decidir qué producir, cómo distribuir y quién toma esas decisiones son preguntas cargadas de poder, y solo desde una mirada crítica e integral pueden comprenderse en su verdadera dimensión.


6. Aplicaciones actuales de la economía política: Qué es la Economía Política

Hoy en día, la economía política no es una disciplina del pasado. Al contrario, ha cobrado nueva fuerza para analizar fenómenos complejos como:

  • La desigualdad global: ¿por qué unas economías crecen más que otras?
  • El poder de las grandes corporaciones: ¿Quién regula a las Big Tech?
  • La crisis climática: ¿Cómo influyen los intereses económicos en la sostenibilidad?
  • La deuda externa: ¿Quién decide las políticas de austeridad en los países endeudados?
  • La financiación de la economía: ¿por qué los mercados financieros dominan la vida cotidiana?

Desde el auge de China como potencia mundial hasta las decisiones del FMI o el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo, la economía política ofrece las herramientas para entender cómo se construye el poder económico en el mundo actual.

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7. ¿Por qué es importante estudiar economía política?

Saber qué es la economía política no es solo útil para economistas o académicos. Es una herramienta de ciudadanía. Vivimos en un mundo donde las decisiones económicas afectan nuestra salud, educación, empleo y medio ambiente. Pero esas decisiones no son neutrales: responden a intereses, ideologías y estructuras de poder.

Estudiar economía política permite:

  • Cuestionar los discursos dominantes (por ejemplo, que no hay alternativa a los recortes).
  • Entender cómo se distribuye el poder económico y político.
  • Participar con mayor conciencia en debates públicos y procesos electorales.
  • Proponer modelos económicos más equitativos y sostenibles.

En un contexto de crisis globales (climática, sanitaria, geopolítica), la economía política no solo explica el mundo: ofrece claves para transformarlo.


Conclusión: Qué es la Economía Política

La economía política es mucho más que una etiqueta académica. Es una forma de pensar, de analizar y de actuar. A través de la historia, ha sido una herramienta clave para entender cómo se organiza la sociedad, cómo se distribuye la riqueza y cómo se ejerce el poder.

En tiempos donde la economía parece estar por encima de la política, recuperar el enfoque de la economía política es un acto de resistencia intelectual. Nos recuerda que las reglas del juego pueden cambiar, y que entenderlas es el primer paso para hacerlo.


Preguntas frecuentes: Qué es la Economía Política

1. ¿Qué diferencia hay entre economía y economía política?
La economía se enfoca en modelos técnicos y de mercado; la economía política considera también factores sociales, históricos y de poder.

2. ¿Por qué se habla de economía política y no solo de política económica?: Qué es la Economía Política
La política económica se refiere a las decisiones del gobierno. La economía política es más amplia: analiza cómo se relacionan economía, poder e instituciones.

3. ¿La economía política tiene ideología?
Sí. A diferencia de la economía convencional, la economía política reconoce que todo análisis económico tiene una carga ideológica.

4. ¿Dónde se estudia economía política?: Qué es la Economía Política
En facultades de ciencias sociales, economía, ciencias políticas o relaciones internacionales. Muchas universidades tienen programas específicos.

5. ¿Para qué sirve la economía política hoy en día?
Sirve para entender fenómenos como la desigualdad, el cambio climático, el poder corporativo o la deuda global desde una perspectiva crítica e integral.

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  1. ONU – Desigualdad y economía política del desarrollo

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