Hablar de cuándo surge la globalización es entrar en un debate que combina historia, economía, cultura y política. Este proceso no nació de la noche a la mañana, sino que se fue gestando a lo largo de siglos de intercambios comerciales, conquistas, revoluciones y avances tecnológicos. Desde las rutas comerciales de la antigüedad hasta la era digital, la globalización ha transformado la manera en que los seres humanos se relacionan. En este artículo exploraremos sus raíces, etapas y principales hitos que permiten entender cómo llegamos a la globalización actual.
Tabla de Contenidos
¿Qué es la globalización?
Antes de determinar cuándo surge la globalización, es necesario comprender en profundidad qué significa este concepto que hoy atraviesa todos los aspectos de la vida humana.
La globalización se define como el proceso de interconexión creciente entre países y regiones del mundo, un fenómeno que se manifiesta en lo económico, político, social, cultural y tecnológico. Este proceso tiene como objetivo principal la integración mundial, reduciendo las distancias geográficas y culturales, y fomentando la cooperación entre sociedades.
En términos sencillos, la globalización puede entenderse como el resultado de la necesidad humana de intercambiar bienes, conocimientos e ideas, una tendencia natural que se ha visto potenciada por los avances en transporte, comunicación y comercio a lo largo de la historia. Gracias a ella, el planeta se ha convertido en un espacio cada vez más interdependiente, donde los acontecimientos de una región pueden tener repercusiones inmediatas en otra.
Sin embargo, aunque hoy se perciba como un fenómeno moderno, la globalización tiene raíces históricas muy profundas que se remontan a los primeros contactos entre civilizaciones.
Los orígenes remotos de la globalización
La prehistoria de la interconexión
Aunque solemos asociar la globalización con los últimos siglos, sus raíces más antiguas se remontan a miles de años atrás, cuando los primeros grupos humanos comenzaron a relacionarse más allá de sus propias comunidades.
Intercambios en la prehistoria
Desde la prehistoria, los grupos nómadas ya intercambiaban piedras, alimentos, pieles y herramientas con otras tribus vecinas. Este tipo de trueque, aunque limitado, representó una forma temprana de conexión económica y cultural. No existían aún los sistemas de comercio organizados, pero sí el deseo de obtener recursos que no estaban disponibles localmente. Estos intercambios fueron el punto de partida para las primeras redes de contacto entre distintas comunidades humanas.
Civilizaciones antiguas
Más adelante, con el surgimiento de las grandes civilizaciones, los intercambios se volvieron más complejos. Imperios como Egipto, Mesopotamia y China desarrollaron redes comerciales que se extendían a miles de kilómetros, abarcando regiones enteras del continente euroasiático. Los productos exóticos —como especias, tejidos, metales preciosos y alimentos— comenzaron a circular, junto con ideas, creencias religiosas y avances tecnológicos.
Estos contactos sentaron las bases de un sistema interconectado que, aunque primitivo en comparación con el actual, ya mostraba las características esenciales de la globalización: interdependencia, intercambio cultural y expansión económica.

La Ruta de la Seda
Uno de los ejemplos más emblemáticos de la globalización antigua fue la Ruta de la Seda, una red de caminos que unía Asia con Europa. A través de ella se transportaban mercancías como la seda, el papel, las especias y la porcelana, pero también se difundían religiones como el budismo y se compartían conocimientos científicos.
La Ruta de la Seda no solo fue un puente comercial, sino también un canal de intercambio cultural y científico que transformó las sociedades involucradas. Gracias a ella, las innovaciones tecnológicas chinas, como la brújula o la pólvora, llegaron a Occidente, y los productos europeos alcanzaron los mercados orientales.
¿Cuándo surge la globalización como proceso histórico?
Aunque los antecedentes de la globalización son milenarios, los especialistas coinciden en que su consolidación como proceso histórico se produjo en momentos específicos que marcaron un antes y un después en la manera en que las sociedades del mundo se relacionaban entre sí.
A lo largo de los siglos, cuatro grandes etapas definieron su evolución: la Era de los Descubrimientos, la Revolución Industrial, la globalización moderna del siglo XX y el auge contemporáneo impulsado por la tecnología.
1. La Era de los Descubrimientos (siglos XV y XVI)
Uno de los hitos más importantes en la historia de la globalización fue la Era de los Descubrimientos, un periodo que transformó el mapa del mundo y abrió nuevas rutas marítimas que conectaron continentes antes aislados.
El viaje de Cristóbal Colón en 1492 y las expediciones de Vasco da Gama marcaron el inicio de una nueva era de exploración y expansión. Europa, en su búsqueda de nuevas rutas comerciales hacia Asia y África, terminó encontrando territorios desconocidos para ellos: América.
Durante esta etapa:
- Se inició el comercio transatlántico de bienes, personas y culturas.
- Se expandieron productos fundamentales como el maíz, la papa, el café y el cacao, que transformaron la alimentación mundial.
- Se consolidaron las rutas marítimas que unieron por primera vez todos los continentes.
- Surgió el mercantilismo, considerado la base de la economía mundial moderna, que promovía la acumulación de metales preciosos y la expansión colonial.
La Era de los Descubrimientos fue, en esencia, el primer gran impulso de globalización moderna, pues generó un intercambio económico, biológico y cultural sin precedentes, conocido como el Intercambio Colombino.
2. La Revolución Industrial (siglos XVIII y XIX)
El segundo gran salto globalizador llegó con la Revolución Industrial, un proceso que transformó radicalmente la economía y la sociedad mundial.
Gracias a la mecanización de la producción, el uso del vapor y el desarrollo del ferrocarril y los barcos a vapor, los intercambios comerciales se multiplicaron. Las fábricas comenzaron a producir bienes en masa, lo que aumentó la oferta de productos y redujo sus costos.
Durante esta etapa:
- Se consolidó el capitalismo moderno, basado en la competencia, la inversión y la búsqueda de mercados internacionales.
- Se incrementó el comercio internacional, con exportaciones de manufacturas desde Europa hacia otras regiones del mundo.
- Las potencias coloniales ampliaron su dominio, estableciendo imperios en África, Asia y América Latina para asegurar materias primas y mercados de consumo.
La Revolución Industrial no solo impulsó el crecimiento económico, sino que también sentó las bases de una interdependencia económica mundial que continúa hasta nuestros días. Los avances tecnológicos y las comunicaciones —como el telégrafo— redujeron las distancias, preparando el terreno para la globalización contemporánea.
3. El siglo XX: la globalización moderna
El siglo XX trajo consigo transformaciones políticas y económicas que redefinieron el orden mundial. Las Guerras Mundiales modificaron las fronteras, destruyeron economías y crearon la necesidad de nuevas formas de cooperación internacional.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se fundaron instituciones fundamentales para la estabilidad global:
- La ONU (Organización de las Naciones Unidas), con el propósito de mantener la paz y fomentar la cooperación entre los Estados.
- El FMI (Fondo Monetario Internacional), para garantizar la estabilidad financiera internacional.
- El Banco Mundial, destinado a financiar la reconstrucción y el desarrollo.
- La OMC (Organización Mundial del Comercio), encargada de regular y promover el libre comercio global.
Estas instituciones fueron pilares de la globalización moderna, pues establecieron reglas y mecanismos que facilitaron la expansión del comercio, las inversiones y la comunicación entre naciones.
Durante la segunda mitad del siglo XX, el avance de las telecomunicaciones, los medios de transporte y la televisión internacional consolidó la idea de un mundo interconectado. Por primera vez, los acontecimientos locales podían tener impacto global en tiempo real.
4. El auge de la globalización contemporánea (finales del siglo XX)
El final del siglo XX marcó el inicio de la globalización contemporánea, caracterizada por la aceleración de los flujos de información, capital y cultura.
Con la caída del Muro de Berlín en 1989 y el fin de la Guerra Fría, el modelo económico neoliberal se expandió por todo el planeta. Las economías comenzaron a abrirse al comercio, se liberalizaron los mercados financieros y se fomentó la inversión extranjera directa.
En este contexto:
- Se fortaleció la economía de mercado como sistema económico dominante.
- Se impulsó la inversión extranjera directa, que permitió a las empresas operar en varios países a la vez.
- Se firmaron tratados de libre comercio, como el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) o la Unión Europea, que facilitaron el intercambio de bienes, servicios y personas.
Además, el desarrollo de internet, la telefonía móvil y las redes sociales dio lugar a una nueva forma de conexión global. Las distancias geográficas dejaron de ser un obstáculo, y el flujo de información se volvió instantáneo.

Características de la globalización en sus inicios
Al analizar cuándo surge la globalización, es esencial detenerse en las características que marcaron sus primeras etapas. No se trata únicamente de un fenómeno moderno, sino de un proceso con raíces profundas que comenzó a gestarse desde el siglo XVI, impulsado por los grandes descubrimientos geográficos, el comercio marítimo y los primeros contactos entre continentes. En aquel entonces, las potencias europeas extendían su influencia por el mundo, dando origen a un intercambio económico, cultural y político sin precedentes.
Expansión del comercio internacional
Uno de los primeros signos de la globalización fue la expansión del comercio internacional. Las rutas marítimas unieron por primera vez de manera constante a Europa, América, África y Asia. El comercio de especias, metales preciosos, textiles y productos agrícolas generó una red económica global en la que los bienes viajaban miles de kilómetros, transformando economías locales y creando una dependencia entre regiones distantes.
Los imperios coloniales, como el español, portugués y británico, desempeñaron un papel crucial en esta etapa. Los puertos se convirtieron en centros neurálgicos de intercambio, y ciudades como Sevilla, Lisboa o Ámsterdam vivieron un auge comercial sin precedentes. Este fenómeno no solo impulsó el desarrollo económico, sino que también dio inicio a una nueva era de relaciones internacionales.
Movilidad de capitales y personas
Junto al comercio, la movilidad de capitales y personas se convirtió en otro de los pilares fundamentales de la globalización temprana. Los inversionistas europeos comenzaron a financiar expediciones, colonias y empresas comerciales en territorios lejanos. Surgieron las primeras compañías multinacionales, como la Compañía de las Indias Orientales, que operaban en diversos continentes con capitales compartidos y estrategias globales.
Al mismo tiempo, millones de personas cruzaron océanos, ya fuera en busca de oportunidades o forzadas por la esclavitud y la colonización. Este movimiento masivo de individuos provocó una profunda transformación demográfica y social, sentando las bases de los intercambios humanos que hoy consideramos parte esencial del mundo globalizado.
Transferencia de tecnología
Otro aspecto decisivo fue la transferencia de tecnología. La navegación, la cartografía y los avances en la construcción naval permitieron explorar y conectar territorios antes inaccesibles. Las técnicas agrícolas, los métodos de producción y los conocimientos científicos circularon entre diferentes culturas, lo que impulsó el desarrollo en distintas regiones.
Por ejemplo, la introducción de nuevos cultivos como la papa y el maíz en Europa, o el uso de herramientas metálicas y sistemas de riego en América, transformaron la vida cotidiana de millones de personas. La tecnología comenzó a ser un puente entre civilizaciones, marcando un precedente del papel que juega hoy en la globalización digital.
Imposición de modelos políticos y económicos dominantes
En esta etapa inicial también se evidenció la imposición de modelos políticos y económicos dominantes. Las potencias europeas exportaron sus sistemas administrativos, sus monedas y sus estructuras legales a los territorios conquistados. La colonización no solo buscaba riquezas, sino también extender una visión del mundo basada en el mercantilismo y la supremacía cultural occidental.
Este proceso generó una profunda desigualdad entre los países colonizadores y los colonizados, una brecha que todavía tiene repercusiones en la economía global actual. La globalización, desde sus comienzos, estuvo marcada por relaciones de poder asimétricas, donde unos pocos imponían sus reglas sobre muchos.
Choque y fusión de culturas
Finalmente, el choque y fusión de culturas fue una consecuencia inevitable del contacto entre civilizaciones. Lenguas, religiones, costumbres y expresiones artísticas comenzaron a mezclarse, dando origen a nuevas identidades culturales. Este intercambio, aunque a menudo desigual y conflictivo, enriqueció a las sociedades humanas, creando una diversidad cultural que hoy define al mundo globalizado.
La gastronomía, la música y el arte de diferentes continentes se influyeron mutuamente. Ejemplos de ello son la difusión del cacao, el café o el azúcar, productos que hoy forman parte de la vida cotidiana pero que en su momento simbolizaron el poder de las redes comerciales globales.
Estos rasgos, presentes desde el siglo XVI, sentaron las bases de lo que más tarde se transformaría en la globalización digital y tecnológica que vivimos hoy. Lo que comenzó como un intercambio comercial y cultural limitado por la geografía, se ha convertido en una red interconectada que abarca todos los aspectos de la vida moderna.
Globalización actual: una evolución de siglos
La globalización actual no puede entenderse sin su pasado. Lo que empezó con barcos y rutas comerciales se ha transformado en un sistema dominado por Internet, las telecomunicaciones y la economía digital. El avance de la tecnología, la conectividad global y la inmediatez de la información han redefinido por completo la manera en que las personas, las empresas y los países se relacionan.
Internet y las telecomunicaciones
El desarrollo de Internet y las telecomunicaciones marcó el inicio de una nueva etapa de la globalización. Las distancias desaparecieron: hoy es posible comunicarse en tiempo real con cualquier parte del mundo, realizar transacciones internacionales en segundos y acceder a información ilimitada desde un teléfono móvil.
Empresas, instituciones y ciudadanos operan en un entorno digital interconectado donde las fronteras se desdibujan. La economía se ha digitalizado, y conceptos como comercio electrónico, criptomonedas o inteligencia artificial son parte esencial del sistema global.
Redes sociales y economía digital
Las redes sociales y la economía digital han potenciado este proceso de integración. Plataformas como Facebook, X (antes Twitter), Instagram o TikTok conectan a miles de millones de usuarios, generando una cultura global compartida. Del mismo modo, gigantes tecnológicos como Amazon, Google o Alibaba han transformado los modelos de consumo y producción.
La economía digital no solo mueve productos, sino también datos, ideas y tendencias culturales que circulan a una velocidad nunca antes vista. Esto ha creado oportunidades, pero también retos en torno a la privacidad, la competencia y el control de la información.
Interdependencia económica y política
Otro rasgo definitorio de la globalización contemporánea es la interdependencia económica y política. Los mercados financieros están interconectados: una crisis en un país puede afectar de inmediato a otros continentes. Los gobiernos deben coordinarse para gestionar políticas monetarias, comerciales y ambientales que ya no pueden abordarse de forma aislada.
Organismos internacionales como la ONU, la OMC o el FMI reflejan esta necesidad de cooperación global, aunque también muestran las tensiones que surgen entre los intereses nacionales y los desafíos planetarios.
Flujos migratorios globales
Los flujos migratorios globales son otro componente esencial de la globalización actual. Millones de personas se desplazan cada año por razones laborales, políticas o climáticas. Este fenómeno ha dado lugar a sociedades multiculturales, donde la diversidad se convierte en una fuente de innovación, pero también en un reto para la integración social y la convivencia.
Las migraciones han moldeado la economía mundial, aportando mano de obra, talento y nuevas perspectivas culturales a los países receptores, mientras generan desafíos en materia de derechos humanos y políticas migratorias.
Desafíos ambientales y climáticos compartidos
Finalmente, la globalización del siglo XXI enfrenta desafíos ambientales y climáticos compartidos. El desarrollo industrial y la expansión económica han tenido un alto costo ecológico, evidenciado en el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación global.
En la actualidad, ningún país puede afrontar solo estos problemas. La cooperación internacional y la conciencia ecológica se han vuelto fundamentales para garantizar un futuro sostenible. Iniciativas como los Acuerdos de París o la Agenda 2030 de la ONU representan pasos hacia una globalización más responsable y equitativa.
Perspectivas críticas sobre el origen de la globalización
No todos los académicos coinciden sobre cuándo surge la globalización. Existen diferentes posturas:
- Visión larga: sostiene que la globalización empezó en la antigüedad, con rutas comerciales como la de la Seda.
- Visión moderna: considera que surge en el siglo XV con los descubrimientos geográficos.
- Visión contemporánea: ubica su inicio tras la Segunda Guerra Mundial, con las instituciones globales actuales.
- Visión digital: afirma que la verdadera globalización empieza en los años 90 con Internet.
Cada interpretación refleja una forma distinta de entender el impacto del fenómeno.

Conclusión: Cuándo surge la globalización
Entonces, ¿Cuándo surge la globalización? La respuesta no es única ni absoluta. Para algunos, se remonta a los intercambios de las civilizaciones antiguas; para otros, comienza con los viajes de exploración de los siglos XV y XVI; y para varios expertos, la globalización moderna nace después de la Segunda Guerra Mundial.
Lo cierto es que la globalización es un proceso en constante transformación, que pasó de caravanas y barcos mercantes a cables submarinos y plataformas digitales. Más que una fecha concreta, es un camino histórico que sigue evolucionando.
Preguntas frecuentes: Cuándo surge la globalización
1. ¿La globalización comenzó con la Ruta de la Seda?
Algunos historiadores sostienen que sí, ya que esta ruta conectaba civilizaciones distantes mediante el comercio y el intercambio cultural.
2. ¿Por qué se asocia el inicio de la globalización con el descubrimiento de América?
Porque este hecho abrió rutas comerciales permanentes entre Europa y América, marcando un cambio histórico en la economía mundial.
3. ¿La Revolución Industrial es parte del origen de la globalización?
Sí. Fue un punto clave que aceleró los intercambios internacionales mediante nuevas tecnologías de producción y transporte.
4. ¿Qué papel jugó la Segunda Guerra Mundial en la globalización?
Tras la guerra, se fundaron organismos internacionales que consolidaron la cooperación económica y política global.
5. ¿Podemos decir que la globalización actual comenzó con Internet?
Muchos expertos consideran que Internet marcó el inicio de la globalización digital, que es la etapa que vivimos en la actualidad.
Enlaces externos: Cuándo surge la globalización
Temas relacionados: Cuándo surge la globalización
- Historia de la globalización
- Etapas de la globalización
- Globalización económica
- Globalización cultural
- Impacto de la globalización en el siglo XXI
Cuándo surge la globalización – Cuándo surge la globalización – Cuándo surge la globalización – Cuándo surge la globalización – Cuándo surge la globalización
